Hay veces que personas que llegan a consultar me cuentan que han hablado innumerables veces sobre aquello que les preocupa con amigos, familiares o parejas. Han intentado explicarse a sí mismas lo que sienten. Sin embargo, no logran cambiar el malestar que sienten. En este punto surge una pregunta tan cruda como válida: ¿qué diferencia puede hacer la psicoterapia?
Desde una perspectiva psicoanalítica, no toda palabra produce los mismos efectos. Hablar no consiste únicamente en transmitir información acerca de uno mismo; a veces, en el acto mismo de poner una experiencia en palabras, algo nuevo comienza a revelarse. Hay momentos en que creemos saber por qué sufrimos. Tenemos explicaciones, relatos y versiones de nuestra historia; sin embargo, cuando comenzamos a hablar en el espacio psicoterapéutico aparecen asociaciones inesperadas, recuerdos olvidados, emociones contradictorias o sentidos que hasta ese momento habían permanecido ocultos. Hay aspectos de nuestra historia, nuestros deseos, nuestros temores y nuestros conflictos que no siempre conocemos de manera consciente; es por esto que la palabra no cumple solamente una función descriptiva: también puede abrir caminos hacia aquello que aún no ha sido pensado.
Muchas veces el sufrimiento se sostiene porque ciertas experiencias han permanecido aisladas, sin encontrar representación o sin haber sido reconocidas plenamente; otras veces porque una persona ha debido guardar silencio respecto de aspectos importantes de su vida emocional, incluso frente a sí misma. La posibilidad de hablar y ser escuchado en un espacio psicoterapéutico permite que esas experiencias encuentren un lugar distinto. No se trata simplemente de recordar o relatar hechos, sino de construir nuevas formas de comprender lo vivido. Las palabras no cambian el pasado. Sin embargo, pueden transformar la relación que mantenemos con él. Quizás una de las experiencias más significativas de una psicoterapia consiste precisamente en descubrir que algo que parecía confuso, repetitivo o doloroso puede comenzar a adquirir nuevos sentidos cuando encuentra una escucha capaz de alojarlo.
Desde el psicoanálisis entendemos que la palabra no es solamente un medio para comunicar aquello que pensamos. En determinadas condiciones, la palabra puede transformarse en una experiencia que modifica nuestra relación con nosotros mismos, con nuestra historia y con los otros. La psicoterapia ofrece un lugar donde aquello que ha permanecido confuso, silenciado o sin nombre pueda comenzar a encontrar palabras, sentido y reconocimiento.